Portfolio

un espacio para compartir qué aprendo y cómo lo aprendo,

vivencial

y basado en anécdotas, reflexiones, teorías, experiencias reales...

para compartir

la cotidiana innovación educativa que, día a día, ocurre en el mundo.
 

martes, 12 de octubre de 2010

Píldora 4: ¿Cómo mirar sin prejuzgar, a la generación de nuestros alumnos?

     31 de agosto. Vuelo de Sevilla a Lisboa para participar en un encuentro de profesores. Para mi sorpresa, aún siento arena en los bolsillos cuando escarbo en busca de céntimos. Es el primer vuelo del curso y alterno la lectura del último clásico de este verano con los periódicos portugueses que me ofrecen. El portugués es un idioma precioso, pienso, y detengo la vista ante un gran titular sobre una reyerta de jóvenes en Lisboa. Tópico tras tópico, en vano trato de encontrar alguna idea que no ensucie la belleza de la lengua de Saramago. Me doy por vencido, vivimos en el siglo XXI a golpe de estereotipos.
     1, 2, 3 y 4 de septiembre. Gracias a un “portoñol” que apenas chapurreo afianzo mi portugués y me lanzo a discutir sobre el nuevo incidente juvenil en la capital con los profesores del encuentro. No cabe duda, os jovens de hoje são mais violentos, bebem mais, não têm respeito pela autoridade e têm um nível acadêmica muito baixo. Trato de ofrecer una postura comedida, me amparo en la estadística, en la sociología, en la psicología… de nada me sirve. Não faze mal, me dicen. Empiezo a sentirme joven y me gustaría demostrarles cuan violento puedo llegar a ser, pero no quiero darles la razón, creo…
      8 y 9 de septiembre. Viajo de Madrid a Segovia cada mañana para trabajar con el claustro de un cole. Mientras Obama habla a una nación de jóvenes por televisión, nosotros trabajamos acerca de cómo programar y evaluar por competencias.
     10 de septiembre. Camino por el centro de Segovia hasta el colegio. Es una mañana fresca que se agradece ante la solina que caerá horas después sobre el acueducto. No me he olvidado de los jóvenes y de lo que la prensa, el profesorado y los tópicos dicen que son. Me paro ante un kiosco y los titulares borran la sonrisa mañanera de mi cara. “España a la cola de la educación” dice un periódico. Ya estamos, me digo. Como cada curso la OCDE ha publicado Education at a glance… Compro un par de periódicos y los llevo al aula conmigo. Hablamos sobre el nivel de rendimiento de nuestros jóvenes. Toreo algunos tópicos pero finalmente me dejo cornear por un miura, creo que fue Einstein quien dijo que es más difícil romper un átomo que un prejuicio. Me dicen que hoy los chicos son más violentos y estudian menos. Não faze mal, me digo a mí mismo, pienso en hacerme científico o torero y lidiar con átomos y miuras, quizás sea más fácil que lidiar con tópicos.
     17, 18 y 19 de septiembre. Viajo a Viena para pasar el fin de semana. Me ofrecen algunos periódicos austríacos en el avión. Con un escalofrío mi cuerpo me da una señal de aviso ante lo que me espera… tengo cierto reparo al pedir la prensa pero bueno, ¡quiero mejorar mi alemán! Ojeo el Kurier que para mi asombro habla sobre las nuevas generaciones de adolescentes. Leo unos párrafos, cierro los ojos y quiero gritar. Creo que el artículo es una traducción calcada de la amalgama de tópicos gastados que leí de camino a Lisboa el 31 de agosto. Me sorprende la falta de rigor en las afirmaciones. Ni una cifra, ni la cita de un autor de cualquier disciplina humana, ni la referencia de una publicación… sólo me gusta la foto de los chicos bailando en una discoteca…
     10 de septiembre. Pienso si quiero ser científico o torero.
    13 de octubre. Casi un mes después escribo estas líneas, por ahora sigo en la educación…

      Somos hijos de nuestros padres y de nuestra generación. Existen características propias al desarrollo evolutivo del ser humano que son comunes para todos como por ejemplo, la creación de una identidad en la adolescencia o la crisis de los cuarenta, y sin embargo, cada generación añade al listado de etapas sus propias peculiaridades. La psicología evolutiva, encargada del estudio del desarrollo humano enumera cuatro grandes fuentes para argumentar cómo somos: primero, nuestra genética y nuestra personalidad, el conjunto propio de rasgos que nos definen como personas en lo físico y en lo psicológico y que nos aportan consistencia en el comportamiento y la reacciones antes diferentes contextos; segundo, las características propias y reconocidas de cada etapa evolutiva en cuestión como la niñez, la adolescencia, la adultez, la vejez, el duelo o el camino hacia la muerte, por ejemplo; tercera, los atributos de la sociedad donde nos desarrollamos en interacción constante y cuarta, la características ontológicas, es decir, aquellas correspondientes a cada generación o grupos de generaciones. No podemos culpar o juzgar a los jóvenes por su rebeldía o por la búsqueda de una identidad, al igual que no culpamos a los ancianos por su serenidad; estas características son propias de cada etapa evolutiva. Al emitir juicios sobre las peculiaridades de los jóvenes de hoy debemos esforzarnos por saber distinguir entre las dos primeras fuentes y las dos últimas y argumentar nuestro discurso focalizando sobre todo, nuestra atención en las últimas.
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