Portfolio

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y basado en anécdotas, reflexiones, teorías, experiencias reales...

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lunes, 23 de enero de 2012

píldora 55: videoretrato de la familia española 2010/2012

      Con motivo de una serie de trabajos en relación al análisis de la sociedad actual para la elaboración de Proyectos Educativos Institucionales y Proyectos Educativos de Centro (ya hablamos de este material en otro pildorazo pasado) hemos estado trabajando con diferentes equipos de profesores en el análisis de la familia española de hoy, para saber para y con quién realmente trabajamos. De este modo, al igual que hemos visto vídeos de la Generación Y en otras entradas y hemos tocado los procesos de cambio de la escuela desde la fuente sociológica, estoy muy contento de poder presentaros este "videoretrato" de la familia española. Las frases son las ideas clave recogidas de la publicación de la Fundación SM: Jóvenes españoles 2010, pero que me atrevo a decir, tienen una vigencia muy presente a comienzos de este 2012. La selección de vídeos que componen el retrato nos sirve de soporte para trabajar con profesores, padres y alumnos y aprender a leer la realidad que nos inunda pero que organizada, muestra una serie de patrones y pautas comunes que nos permiten sacar conclusiones. No es menos cierto que las realidades son también muy específicas en cada barrio y ciudad, pero el enfoque que aquí se presenta, por su transversalidad en toda familia, ha conquistado nuestra forma de vivir y comprender el actual fenómeno de "ser y construir una familia". Espero que lo disfrutéis, bien vale para un taller en tutorías con alumnos aprendiendo a relacionar vídeos con datos, taller con profesores o conferencias para padres como en la que me han invitado a participar en la celebración del cincuenta aniversario del Colegio Raimundo Lulio y donde usaré estos materiales con la participación del público.

Luces, cámara, Videoretrato. 


Prólogo by Darth Vader:



1. Uno de los cambios más significativos que experimenta la familia española de principios del siglo XXI se refiere a su dinámica interna, es decir, a las relaciones entre la pareja, los hijos y las generaciones. La familia negociadora se caracteriza por unas relaciones intergeneracionales menos jerarquizadas, con unas normas de convivencia menos rígidas, y donde prevalecen los principios democráticos e igualitarios independientemente de la edad y el género. Desde el punto de vista de los hijos existe una mayor búsqueda de autonomía a edades cada vez más tempranas y desde el punto de vista de los padres se le da una mayor centralidad al «llevarse bien con sus hijos», primando sobre todo la dimensión afectiva.

2. Frente al carácter público que adoptaban las decisiones familiares en el pasado, que hacía que estas relaciones estuvieran fuertemente pautadas y controladas por el colectivo, en la actualidad la forma de organizar la vida familiar depende en mayor medida del «pacto conyugal» que se establezca entre los miembros de la pareja. Esta mayor autonomía de las relaciones familiares trae consigo una mayor probabilidad de reestructuración de la vida familiar a lo largo del ciclo vital debiendo buscar la solidez de estas relaciones en un compromiso particular revisable entre los propios miembros.




3. Si en las sociedades agrarias del pasado la familia era considerada como una unidad básica de producción, en las sociedades actuales de la información la familia destaca más por su carácter sentimental, subjetivo y emotivo. Las familias actuales no se caracterizan por su forma sino por su finalidad, la cual es principalmente la búsqueda de la felicidad.




4. En España, la consolidación de la estructura familiar más reducida no ha supuesto el aislamiento del resto del parentesco, ni en el plano relacional ni en el de las ayudas mutuas, manteniéndose las relaciones familiares como un «capital» básico para hacer frente a situaciones de necesidad. La densidad de contactos entre los miembros de la red familiar es muy elevada en casi todas las fases del ciclo familiar, contribuyendo a la prestación de ayudas intergeneracionales, tan características y valoradas en nuestro país.




5. Junto con la permanencia del modelo de familia nuclear la sociedad asiste a la emergencia de las denominadas «nuevas formas familiares». Las familias son cada vez menos homogéneas, reflejando en privado la mayor flexibilidad y libertad a la hora de elegir los distintos estilos de vida familiar. Desde el punto de vista de su morfología no representan estructuras desconocidas para la sociedad pues han existido desde siempre. Lo novedoso es su mayor extensión publicidad, salida de la marginalidad y su legitimación en la esfera pública. buscando su equiparación legal y social con las formas familiares tradicionales.




6. Existe un mayor equilibrio en la educación de los hijos, que constituye una de las tareas a la que más se están incorporando los nuevos padres. Su explicación se debe no solo a que el cuidado de los hijos haya pasado a formar parte de la definición social del «buen padre» sino sobre todo porque se percibe como una fuente de identidad, gratificación y realización personal.




7. La juventud constituye una etapa del ciclo biológico caracterizada por los cambios familiares, laborales y la asunción de nuevas responsabilidades. Tradicionalmente era una etapa de transición de la que se intentaba salir lo más rápido posible, para acceder a la vida adulta, cuyo estatus era el reconocido y valorado por la sociedad. En las sociedades avanzadas en general y en la española en particular, se asiste a un proceso de rejuvenilización de la sociedad, expandiendo un estadio vital transitorio a una situación presente y perseguida en casi todas las edades. Este hecho coincide con la generación de jóvenes más menguada de nuestra historia, pero al mismo tiempo la más deseada, planificada y satisfecha.




8. Desde el punto de vista estructural, la familia es cada vez más reducida y plural, con una mayor variedad de formas de convivencia y de roles familiares entre sus miembros. Se consolida el modelo de familia nuclear «reducido», donde prevalece la inversión familiar en la calidad de vida y en la mejora de su propio bienestar más que en el aumento del número de niños.
9. Con el paso del tiempo los hijos han ido ocupando un lugar central en todos los hogares. En las familias actuales se tienen pocos niños, se planifica su nacimiento y en su gran mayoría son todos deseados. Esta estrategia de natalidad también tiene sus repercusiones en las relaciones intergeneracionales. Al amparo de unos valores igualitarios, basados en la articulación democrática de las relaciones, los jóvenes han ido ganando capacidad de negociación con los padres y libertad para llevar a cabo diferentes actividades dentro del hogar doméstico.



10. Las mayores disputas en familia surgen en relación, en primer lugar, por la colaboración en el trabajo doméstico; se tiende a familias más igualitarias, donde todas las voces son escuchadas y respetadas, pero ello también implica una mayor participación en las cuestiones comunitarias. El análisis desde el punto de vista del sexo desvela que las familias siguen educando de forma diferenciada a los hijos varones de las hijas o al menos se mantiene la diferencia por sexo en la participación en las distintas tareas domésticas. Las chicas suelen realizar con mayor frecuencia la limpieza y la ordenación de la casa (casi 2 de cada 3 mujeres frente a 1 de cada 4 hombres realiza estas tareas mucho o bastante a la semana). La participación femenina duplica a la masculina respecto al trabajo en la cocina.



11. La familia sigue siendo la institución más valorada por jóvenes y mayores en España. Ello es debido en buena medida a las importantes funciones que sigue realizando, no solamente afectivas sino también económicas y de autoayuda. Pero también por la importante capacidad de adaptación a las nuevas demandas individuales y colectivas. Como han manifestado algunos autores, la familia representa en España el auténtico Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, al mismo tiempo que sigue identificándose con la felicidad y la calidad de vida.



Epílogo by the force:

jueves, 27 de octubre de 2011

píldora 30: el #liderazgoeducativo, motor del cambio

     Las noticias se suceden en periódicos y telediarios agolpando los titulares en nuestra mente. El otoño ha llegado, la lluvia congestiona las calles y una mañana al calor de la lectura en la cafetería, en el despacho o en su sofá preferido, entre crisis, eurozona y loterías, encuentra el siguiente breve apocopado por los Managements, Marketings, pulls y tractores: 
“Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Mucho frío. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. 
    Le concedo una pausa de 30 segundos para formular una respuesta antes de continuar la lectura: ¿está interesado? Un simple “sí” o “no” son suficientes. Piénselo bien porque de este breve pero impactante anuncio, han nacido las principales teorías modernas del liderazgo como motor de cambio.
     Larga es la huella investigadora sobre liderazgo, gestión de personas y crecimiento institucional y mucho más largo el sendero editorial que inunda de publicaciones las librerías y quioscos virtuales y reales del siglo XXI. Nos desayunamos con un liderazgo Guardiola vs. liderazgo Mourinho, releemos apuntes de la carrera sobre las cualidades del líder nato en los años 60, estudios sobre el carisma y el potencial del que nace líder. Los cursos educativos están llenos de los desgastados estilos de liderazgo autoritario, liderazgo “laisser faire, laisser passer” y liderazgo democrático de moda en los 70. Los 80 nos trajeron el liderazgo situacional, líderes que rotan dependiendo de sus cualidades, del grupo y del contexto. Los 90 invitaron a miles de gurús como sujetos de estudio y candidatos a mejor líder moderno. Hoy habrá oído hablar acerca del líder coach, del líder zen, del líder Adriá, del líder socialmedia y del “encuentre-su-lider-inside”... el que no es líder es porque no quiere.
     Sin embargo, si quisiéramos buscar una fecha de bautismo a los estudios modernos del liderazgo, la partida de nacimiento está clara, el 8 de agosto de 1914. En los albores del comienzo de un nuevo siglo, 28 hombres dijeron que sí al anuncio que abre este artículo y que había publicado Ernest Shackleton meses antes. Shackleton fue un explorador irlandés que lideró como nadie a un grupo de aventureros y temerarios buscavidas hacia el Polo Sur. Juntos iniciaron una interminable caminata de más de 3.000 kilómetros con el objetivo de cartografiar el mayor terreno de extensión conocido en la historia hasta el momento. A principios de siglo, cuando los medios técnicos eran muy rudimentarios y el increíble ojo de GoogleMaps no era digno de concebirse por la mente humana, este grupo de exploradores se embarcó en el velero “Resistencia” desde Inglaterra, con la esperanza de “honor y reconocimiento en caso de éxito”. Cuestiones narrativas y logísticas aparte, la clave que hizo de la hazaña de Shackleton uno de los primeros casos de estudio universales en cuanto a liderazgo se trata, fue la labor de uno de los tripulantes que documentó con fotografías y en varios diarios muy detallados, las increíbles cualidades y estrategias de liderazgo de un hombre que lideró la cruzada del último de los rincones inhabitados sobre la Tierra. 



     Muchas han sido las interpretaciones teóricas de la odisea Shackleton, los principales estudiosos resaltaron su habilidad para mantener la motivación constante de todos lo miembros de su equipo, la increíble agudeza para conocer a fondo hasta el más mínimo detalle de las cualidades de sus compañeros y la astucia con la que era capaz de obtener lo mejor de cada persona, poniéndolo al servicio de un objetivo común al tiempo que impulsaba el crecimiento individual. La sintonía emocional de Shackelton con sus colaboradores en condiciones muy adversas, junto a la habilidad de lograr aunar las metas personales, vitales y profesionales con un proyecto grupal más grande que el conjunto de sus miembros, han sembrado hojas de elogios y recetas de liderazgo. Sin embargo, aunque mucha de la esencia del concepto se mantiene latente en la experiencia de esta primera proeza humana, muchos otros detalles han venido a sumarse para enseñarnos a liderar en el siglo XXI.
     Liderar es una palabra policromática. Un ancho espectro de modelos que son sencillos en el papel pero complicados en la acción. Liderar es seducir pero guiar, asombrar pero asesorar, asombrar y acompañar, compartir pero dirigir, guiar y mandar, delegar pero evaluar, soñar para convencer, sensibilizar y alumbrar. En la experiencia de toda institución educativa hemos aprendido que cualquier propuesta no liderada es una propuesta estéril. Sin embargo, lo que creíamos que era ser líder en años pasados, parece no funcionar en el presente. Alumbramos retazos de la experienca de Schackleton al mismo tiempo que Lady Gaga o Ferrán Adriá movilizan y lideran a miles de personas desde mundos tan alejados del organizacional como el de la música y los fuegos de un restaurante. Ella es líder dadaísta, él es líder gastronómico; ambos guían mente, sabor y corazón y son capaces, una de convocar a cientos de jóvenes a bailar sus canciones de forma espontánea y natural en un torbellino de participación, el otro a hacernos esperar años para poder tener mesa en su restaurante. ¿Cuál es el #liderazgoeducativo que queremos? y ¿qué podemos aprender de la esencia romántica de años de historia y teorías en conjunción a la irreverencia 2.0 del presente? Creo que es el momento de hablar de motores, no de motores de cambio, sino de motores a secas.
      En 1886, mientras Shackelton se graduaba en cartografía y uso del compás, los alemanes Daimler y Benz, en la región de Stuttgart, crearon el primer coche de la historia. Este prototipo contaba con tan solo tres ruedas y una única marcha, alcanzaba una velocidad máxima de 17 km/h y tenía una potencia de 0,9 caballos, una fiera de los pedregales a principios de siglo. Además, su motor funcionaba con gasolina, pero en aquella época se vendía únicamente en farmacias. Viendo el potencial de aquella veloz belleza, el austriaco Emil Jellinek ofreció un jugoso contrato de exportación del producto para Hungría y  Austria permitiéndose una pequeña diligencia, quiso nombrar a aquel primerizo automóvil Mercedes, un guiño a su hija. Más de 125 años después y miles de acciones, compras, ventas y crecimiento, Mercedes Benz sigue liderando el mercado automovilístico y nunca mejor dicho, son motor del cambio.
       A mediados del siglo XX, los Mercedes Benz eran los mejores coches del mercado. Su diseño estaba basado en cuatro principios que hacían del automóvil un artículo de selección: el motor rugiendo, sinónimo de potencia; el interior de cuero, sinónimo de lujo y confort; las cinco puertas, sinónimo de espacio y poder, y los símbolos de marca y acabados en ruedas e insignias sobre el capó, sinónimos de distinción. Era el coche león: agresivo, potente, de rápida aceleración y feroz. A principios del siglo XXI, Mercedes Benz sigue liderando el mercado del automóvil, sin embargo, todo lo que consideraba que debía ser el motor del cambio se ha transformado. Hace unas semana se presentó el Mercedes Benz A-qualizer: el motor silencioso, sinónimo de ecología y ahorro; el interior con una tableta como pantalla de mandos y enlace directo a tu “smartphone”, sinónimo de comunicación y conexión; tres puertas y compacto, sinónimo de comodidad y entereza, y los símbolos de marca y acabados finos y afilados pero no distinguidos, sinónimos de elegancia y  naturalidad combinadas. Se trata del coche águila: silencioso, planeador, comunicado en la altura que le proporciona una visión global del mundo gracias a la conexión de la tableta y natural, de porte digno pero sencillo, que no simple.





        La experiencia de transformación del sector automovilístico no es única, los principales sectores y productores de riqueza han cambiado y los países que no sepan como transformarlos seguirán en la espiral de la crisis. La muerte de Stevie Jobs lo catapultó a la metáfora del revolucionario Henry Ford del siglo XXI. Se transforma la industria del cine, de la música, el concepto mismo de cultura, se transforman las bibliotecas y los sistemas de salud, las funciones y servicios de los carteros y las escuelas, también nuestras escuelas.
      El secreto de Mercedes Benz ha sido saber liderar siendo motores del cambio, han reformulado por completo el concepto de automóvil y no han temblado en decirle al mundo que el mejor coche hoy, es un coche muy diferente al coche del siglo pasado, no han cambiado los verbos: seducir, asombrar, guiar, liderar... han cambiado los sustantivos: seducir no por la insignia, sino por la líneas afiladas; asombrar no por el rugido, sino por el motor silencioso y económico con pretensiones de ecologista. El #liderazgoeducativo de nuestras escuelas bebe de los mismos principios, el modelo y el concepto propio que definen, lo que se entiende que ocurre y configura la escuela, se ha transformado y solo sabiendo liderar como motores del cambio, con los mismos verbos conjugados en clave de pastoral, de solidaridad, de innovación, de guía, de valores, de acompañamiento, pero sabiendo cambiar los sustantivos. 
       ¿Cómo son las llaves del #liderazgoeducativo, motor del cambio?
  • #liderazgotransformador: la escuela es la primera institución que recibe al ser humano y junto a la familia, son los agentes principales de socialización. Pero nuestras escuelas son, sobre todo, escuelas transformadoras de la realidad, leemos el contexto educando a las futuras generaciones con la esperanza de escribir un presente distinto y un futuro más justo.
  • #liderazgoinclusivo: en línea con la transformación, la escuela es en la medida en que es escuela universal; con un sitio para todos, pero sobre todo, para aquellos que más lo necesitan ya que acoger y educar a quien se le cierran otras muchas puertas es lo que distingue la principal innovación y sentido de nuestro liderazgo y sistema educativo.
  • #liderazgoparticipativo: solo la participación garantiza la comprensión del proyecto educativo. Liderar hoy implica hacer partícipes a nuestros claustros y comunidades educativas del proyecto de nuestro carisma en el siglo XXI. Las principales herramientas para seguir este camino no son la reflexión, la lectura y la lección magistral, son la emoción, la acción, el diálogo y la participación dinámica que genera pertenencia activa en el proyecto. Hoy el #liderazgoeducativo es, sobretodo, un #liderazgoemocional.
  • #liderazgocompartido: ninguna institución es mejor que la suma de sus equipos. Un proyecto educativo es tan eficaz como el equipo que lo implementa. Liderar es guiar y delegar responsabilidades ya que solo aquellos profesores implicados en una tarea estarán construyendo su experiencia vital de pertenencia al proyecto. Conjugar la autonomía junto a la participación coordinada son las bases de un centro más inteligente que la suma de los equipos que lo componen.
  • #liderazgo2.0: en el paradigma de la sociedad de la información, institucionalmente, solo la comunicación garantiza la existencia. Me comunico, luego existo. Las escuelas son entidades abiertas al mundo, conectadas a las redes sociales y asentadas en una cultura de la colaboración ya que el conocimiento solo crece en la medida en que se comparte tanto en el propio centro como en la conexión con el resto del mundo. Somos centros “glocales”.
  • #liderazgopedagógico: sólo la innovación pedagógica será sinónimo de calidad educativa, la estandarización de los procesos que se ejecutan de forma automática y eficaz debe de dejarnos espacios cognitivos para la creatividad. El futuro de la escuela pasa por ser la mejor escuela, una escuela innovadora y creativa en sus métodos pedagógicos que existe para hacer en el presente lo que nadie se ha atrevido a poner en práctica hasta el momento. Hoy el #liderazgoeducativo es, sobretodo, un #liderazgodocente.
      “Se buscan hombre y mujeres para un viaje emocionante. Sueldo bajo. Mucho niño. No se asegura retorno con vida. Con o sin éxito, su proyecto vital de ilusión y crecimiento transcendente están garantizados”. Le concedo una pausa de 30 segundos para formular una respuesta antes de continuar la lectura: ¿está interesado? Un simple “sí” o “no” son suficientes. Piénselo bien porque de este breve pero impactante anuncio, nacerán las principales teorías modernas del #liderazgoeducativo como motor del cambio en el siglo XXI.

lunes, 28 de marzo de 2011

píldora 18: ¿cómo abrir nuestras escuelas al conocimento y la innovación?

            El siglo XV fue un tiempo de efervescencia creativa en la historia de nuestra civilización. En plena etapa renacentista se inventaron los primeros planos de los muy futuros helicópteros y aparatos voladores, se concibió el dibujo en perspectiva con la introducción de un nuevo eje en la estructura plana, añadiendo profundidad a los bocetos y esquemas arquitectónicos, se popularizó la construcción del primer modelo de imprenta de Gutenberg y con ella, la impresión -casi ni me atrevo a decir edición- de más de un libro al mes ¡rapidez y modenidad renacentistas! Con estas y otras maravillas de la invención humana el conocimiento dio sus primeros pasos haciéndose más popular, más accesible, más cercano a las personas. Sin embargo, un siglo después y en la misma imprenta creada en el taller de Gutenberg, Maquiavelo publicó El Príncipe donde declaraba que “no hay nada más difícil de llevar a cabo, nada cuyo éxito sea más dudoso, nada más difícil de manejar; que el hecho de iniciar un nuevo orden de cosas. El reformador tiene enemigos en todos aquellos beneficiados por el viejo orden y solo tibios defensores por aquellos que obtendrían beneficios por el nuevo orden”. Los seres humanos somos paradójicos por naturaleza.
            Para muchos historiadores, en la actualidad nos encontramos ante un nuevo florecer innovador y de corte renacentista. Cada vez sabemos más sobre el funcionamiento del cerebro, o sobre las emociones y la concentración; estamos conectados con el mundo entero a tan sólo un “click” de distancia y tenemos acceso a una cantidad ingente de información en red. Estos cambios, por citar los fundamentales, están presentes en el día a día, modificando nuestras relaciones y la forma en que pensamos o el modo en que aprendemos. Sin embargo, hoy igual que en el pasado, existen “Maquiavelos” que aprovechándose de los medios que critican, difunden mensajes contradictorios. En mayor o menor medida, todos somos conscientes de que vivimos en un mundo gobernado por la sensación de cambio, nacido en la velocidad de las invenciones que nos abruman. Esta sensación de incertidumbre, como el mareo que produce el vértigo en los rascacielos, está produciendo un claro desencanto por el progreso; un desencanto hacia la innovación que se reproduce en muchas instituciones, entre ellas, la escuela. Los “Maquiavelos” del presente aturdidos por el vértigo del progreso, relacionan la rapidez de los cambios que los desbordan en el entorno con el miedo al cambio en ellos mismos y en las instituciones. La adaptación y la versatilidad, es decir, la respuesta ante el cambio, son probablemente, los elementos más importantes que los líderes deben impulsar en su organización. El desafío de saber adaptar las instituciones a estos ritmos es crucial, sobre todo cuando se trata de la escuela donde se está educando el futuro que nos espera a todos.
            En una entrevista reciente, Amin Maalof ha declarado que "las perturbaciones que sufrimos ahora son efecto de un agotamiento cultural y civilizatorio en que vivíamos". Al mismo tiempo, Edgar Morin ha introducido dos factores cruciales en esta línea. Un primer factor se denomina "revelador" y el otro "realizador". Por el primero asistimos a una realidad que no conocíamos previamente, por el segundo se desencadena "un movimiento de fuerzas y no únicamente de descomposición, desorganización y destrucción sino fuerzas de transformación que propician el momento decisivo para la innovación, la construcción y las invenciones". Cuando todo cambia es preciso aprender a desaprender. La escuela es la primera institución y organización social que recibe al ser humano. Las escuelas somos las principales instituciones creadores de humanidad. Somos los creadores del futuro. Todo lo que pase en el futuro está pasando hoy en nuestras aulas. Pensemos en el futuro, en la sociedad en la que van a crecer nuestros alumnos. Necesitamos preparar a los alumnos para el mundo en que van a vivir y ese mundo se inicia en la organización de nuestras instituciones. El cómo organizamos y planificamos la estructura de nuestros centros educativos es la esencia de nuestra institución que emana de nuestro proyecto educativo como centro. Cómo nos organizamos es un reflejo de cómo somos. ¿Qué fuerzas de la innovación, el progreso y el cambio están afectando al modo en que organizamos nuestros centros? Una de ellas irremediablemente rápida es la revolución de la información. Casi todo el mundo está seguro de que se está llevando a cabo con una rapidez sin precedentes y que sus efectos serán más radicales que todo lo que ha pasado antes. Tanto en su velocidad como en sus efectos, la revolución de la información misteriosamente, se parece a sus dos predecesores... Paseémonos por el albor de un par de siglos después al Renacimiento. En la primera revolución industrial, James Watt mejoró la máquina de vapor a mediados de los años 1770, pero este progreso no produjo muchos cambios sociales y económicos hasta la invención de la línea férrea en 1829. De igual modo, la invención de los ordenadores a mediados de los años 1940, se vio 40 años más tarde, con la expansión de Internet en la década de 1990, que inició la revolución de la información para lograr grandes cambios económicos y sociales. Estamos llamados a la comunicación. Las nuevas tecnologías son tecnologías de la información y la comunicación. Mediante las relaciones interpersonales e institucionales entre los centros educativos, las escuelas se socializan, intercambian información, experiencias y vivencias, aúnan fuerzas y fluyen transformándose en una gran plataforma de conocimiento formalizado que mejora el conjunto de la institución. Y es así como se produce la innovación, cuando el conocimiento circula, se intercambia y se combina. La innovación no se nutre del almacenamiento del conocimiento, sino de su circulación permanente. Estamos llamados a crear redes de centros. La evolución de nuestras instituciones pasa por compartir y comunicarse. Necesitamos comunidades educativas.





            En el mundo, toda economía está conectada con el resto, todos estamos vinculados en redes de muchas formas, también financieramente, a otras personas y lugares que puede que no visitemos nunca. El futuro está en la Red y en compartir en red. No hay conocimiento complejo sin la red de redes, no hay superación del estadio en que se halla el mundo global sin la globalización de las interconexiones, no hay avance en el conocimiento sin relación entre ciencias. Hoy no se entiende el trabajo de modo individual: el mundo global en el que vivimos nos llama a colaborar, por un lado, con otras instituciones, a crear puentes que refuercen la tarea que realizamos. La gestión de la innovación educativa hoy, es un proceso, en primer lugar, organizativo y esta organización se materializa en la experiencia y relaciones entre centros. Los ladrillos de estas relaciones entre centros son, a su vez, las relaciones entre los equipos directivos, los equipos de titularidad y los educadores. Ninguna institución es mejor que la suma de los profesores o de los equipos directivos que la componen y de hecho, en muchas ocasiones, el colectivo es más inteligente y garantiza con mayor probabilidad el éxito, que el trabajo o las ideas de la persona más inteligente del grupo. El diseño de la organización y la forma de funcionamiento de una institución educativa afectan de forma directa a su capacidad de innovación, por eso la columna central de la mejora en las escuelas son los procesos organizativos plasmados en un proyecto educativo que configure unas líneas clave y cree la cultura organizativa propia de cada institución; porque lo que cuenta es el camino y la participación directa de los equipos directivos y de los profesores, y no tanto el punto de llegada; en este sentido, la cultura organizativa tiene una importancia extraordinaria.
            Finalmente, las instituciones educativas innovan ampliando su base de conocimiento y desplegándola en nuevas direcciones. Esto supone probar y atreverse además de crear internamente las condiciones que favorezcan el aprendizaje de los individuos. Los centros educativos sólo pueden mejorar en la medida que lo hagan sus profesores y esto sólo ocurre si creamos las condiciones institucionales idóneas para favorecer lazos y sentido a la carrera docente y a la pertenencia a nuestros centros. Estoy convencido de que en nuestras escuelas tenemos profesores que quieren hablar y exponer sus descubrimientos y experiencias, en definitiva, crecer y compartir sus vivencias. La formación de los profesores debe centrarse en habilidades prácticas; emigrando de la enseñanza teórica al desarrollo de competencias bajo el apoyo de los equipos directivos que pueden realizar incluso, las funciones de “coaches” en jornadas y en el aula. La creación de una red de centros nos permite crear un modelo de apoyo y asesoramiento en lo profesional al profesorado, la red y los equipos directivos dotan de sentido el término de carrera docente y la creación de modelos de supervisión, apoyo y coaching entre profesores y los formadores de los formadores.

jueves, 25 de noviembre de 2010

píldora 11: ¿existe una generación y?

Entramos a clase cada mañana y nos encontramos a jóvenes que no conocemos. Están en plena niñez, adolescencia o juventud y pensamos saber por lo que están pasando, al fin y al cabo ¡también nosotros hemos vivido esos momentos! Sin embargo, ¿no ha cambiado nada?
En el año 300 antes de Cristo Aristóteles escribió "Los jóvenes tienen fuertes pasiones y suelen satisfacerlas de manera indiscriminada. De los deseos corporales, el sexual es el que más los arrebata y en el que evidencia falta de autocontrol. Son mudables y volubles en sus deseos, que mientras duran son violentos, pero pasan rápidamente (…). Creen que lo saben todo y se sienten muy seguros de ello; este es, en verdad, el motivo de que todo lo hagan en exceso. Si dañan a otros es porque quieren rebajarlos... adoran la diversión (…)”. Hoy un periódico sensacionalista hubiera sido menos violento. ¿Y qué les parece lo que escribió Shakespeare en 1609 en Un cuento de invierno?: "Ojalá que no hubiera edad entre los diez y los veintitrés, o que la juventud pasara ese tiempo durmiendo, ya que no sirve para otra cosa que para embarazar a las muchachas, agraviar a los ancianos, robar y pelear".
Como comentamos en nuestra cuarta píldora de pedagogía, somos hijos de nuestros padres y de nuestra generación. Existen características propias al desarrollo evolutivo del ser humano que son comunes para todos como por ejemplo, la creación de una identidad en la adolescencia o la crisis de los cuarenta, y sin embargo, cada generación añade al listado de etapas sus propias peculiaridades. La psicología evolutiva, encargada del estudio del desarrollo humano enumera cuatro grandes fuentes para argumentar cómo somos: primero, nuestra genética y nuestra personalidad, el conjunto propio de rasgos que nos definen como personas en lo físico y en lo psicológico y que nos aportan consistencia en el comportamiento y la reacciones antes diferentes contextos; segundo, las características propias y reconocidas de cada etapa evolutiva en cuestión como la niñez, la adolescencia, la adultez, la vejez, el duelo o el camino hacia la muerte, por ejemplo; tercera, los atributos de la sociedad donde nos desarrollamos en interacción constante y cuarta, la características ontológicas, es decir, aquellas correspondientes a cada generación o grupos de generaciones. No podemos culpar o juzgar a los jóvenes por su rebeldía o por la búsqueda de una identidad, al igual que no culpamos a los ancianos por su serenidad; estas características son propias de cada etapa evolutiva. Al emitir juicios sobre las peculiaridades de los jóvenes de hoy debemos esforzarnos por saber distinguir entre las dos primeras fuentes y las dos últimas y argumentar nuestro discurso focalizando sobre todo, nuestra atención en las últimas.
Este vídeo es una joya imperdible, cortesía de mi colega 2.0 Bento Oliveira, que todo profesional que convive con jóvenes no debería perderse. ¡A disfrutarlo!


martes, 12 de octubre de 2010

Píldora 4: ¿Cómo mirar sin prejuzgar, a la generación de nuestros alumnos?

     31 de agosto. Vuelo de Sevilla a Lisboa para participar en un encuentro de profesores. Para mi sorpresa, aún siento arena en los bolsillos cuando escarbo en busca de céntimos. Es el primer vuelo del curso y alterno la lectura del último clásico de este verano con los periódicos portugueses que me ofrecen. El portugués es un idioma precioso, pienso, y detengo la vista ante un gran titular sobre una reyerta de jóvenes en Lisboa. Tópico tras tópico, en vano trato de encontrar alguna idea que no ensucie la belleza de la lengua de Saramago. Me doy por vencido, vivimos en el siglo XXI a golpe de estereotipos.
     1, 2, 3 y 4 de septiembre. Gracias a un “portoñol” que apenas chapurreo afianzo mi portugués y me lanzo a discutir sobre el nuevo incidente juvenil en la capital con los profesores del encuentro. No cabe duda, os jovens de hoje são mais violentos, bebem mais, não têm respeito pela autoridade e têm um nível acadêmica muito baixo. Trato de ofrecer una postura comedida, me amparo en la estadística, en la sociología, en la psicología… de nada me sirve. Não faze mal, me dicen. Empiezo a sentirme joven y me gustaría demostrarles cuan violento puedo llegar a ser, pero no quiero darles la razón, creo…
      8 y 9 de septiembre. Viajo de Madrid a Segovia cada mañana para trabajar con el claustro de un cole. Mientras Obama habla a una nación de jóvenes por televisión, nosotros trabajamos acerca de cómo programar y evaluar por competencias.
     10 de septiembre. Camino por el centro de Segovia hasta el colegio. Es una mañana fresca que se agradece ante la solina que caerá horas después sobre el acueducto. No me he olvidado de los jóvenes y de lo que la prensa, el profesorado y los tópicos dicen que son. Me paro ante un kiosco y los titulares borran la sonrisa mañanera de mi cara. “España a la cola de la educación” dice un periódico. Ya estamos, me digo. Como cada curso la OCDE ha publicado Education at a glance… Compro un par de periódicos y los llevo al aula conmigo. Hablamos sobre el nivel de rendimiento de nuestros jóvenes. Toreo algunos tópicos pero finalmente me dejo cornear por un miura, creo que fue Einstein quien dijo que es más difícil romper un átomo que un prejuicio. Me dicen que hoy los chicos son más violentos y estudian menos. Não faze mal, me digo a mí mismo, pienso en hacerme científico o torero y lidiar con átomos y miuras, quizás sea más fácil que lidiar con tópicos.
     17, 18 y 19 de septiembre. Viajo a Viena para pasar el fin de semana. Me ofrecen algunos periódicos austríacos en el avión. Con un escalofrío mi cuerpo me da una señal de aviso ante lo que me espera… tengo cierto reparo al pedir la prensa pero bueno, ¡quiero mejorar mi alemán! Ojeo el Kurier que para mi asombro habla sobre las nuevas generaciones de adolescentes. Leo unos párrafos, cierro los ojos y quiero gritar. Creo que el artículo es una traducción calcada de la amalgama de tópicos gastados que leí de camino a Lisboa el 31 de agosto. Me sorprende la falta de rigor en las afirmaciones. Ni una cifra, ni la cita de un autor de cualquier disciplina humana, ni la referencia de una publicación… sólo me gusta la foto de los chicos bailando en una discoteca…
     10 de septiembre. Pienso si quiero ser científico o torero.
    13 de octubre. Casi un mes después escribo estas líneas, por ahora sigo en la educación…

      Somos hijos de nuestros padres y de nuestra generación. Existen características propias al desarrollo evolutivo del ser humano que son comunes para todos como por ejemplo, la creación de una identidad en la adolescencia o la crisis de los cuarenta, y sin embargo, cada generación añade al listado de etapas sus propias peculiaridades. La psicología evolutiva, encargada del estudio del desarrollo humano enumera cuatro grandes fuentes para argumentar cómo somos: primero, nuestra genética y nuestra personalidad, el conjunto propio de rasgos que nos definen como personas en lo físico y en lo psicológico y que nos aportan consistencia en el comportamiento y la reacciones antes diferentes contextos; segundo, las características propias y reconocidas de cada etapa evolutiva en cuestión como la niñez, la adolescencia, la adultez, la vejez, el duelo o el camino hacia la muerte, por ejemplo; tercera, los atributos de la sociedad donde nos desarrollamos en interacción constante y cuarta, la características ontológicas, es decir, aquellas correspondientes a cada generación o grupos de generaciones. No podemos culpar o juzgar a los jóvenes por su rebeldía o por la búsqueda de una identidad, al igual que no culpamos a los ancianos por su serenidad; estas características son propias de cada etapa evolutiva. Al emitir juicios sobre las peculiaridades de los jóvenes de hoy debemos esforzarnos por saber distinguir entre las dos primeras fuentes y las dos últimas y argumentar nuestro discurso focalizando sobre todo, nuestra atención en las últimas.

El médico recomienda: No te olvides de tomar tu píldora diaria de pedagogía para crecer en innovación personal y profesional.