Portfolio

un espacio para compartir qué aprendo y cómo lo aprendo,

vivencial

y basado en anécdotas, reflexiones, teorías, experiencias reales...

para compartir

la cotidiana innovación educativa que, día a día, ocurre en el mundo.
 

jueves, 26 de mayo de 2011

píldora 22: ¿Cómo renovar el Proyecto Educativo de Centro?

            Me gusta mi colegio. Me gustó el primer día que entré por primera vez y me gusta hoy con el mismo entusiasmo. Puede que ésa sea una de las razones por las que me nombraron director. Quizás, mis siete años como orientador en el centro también. Quizás, mis años como monitor en los campamentos de verano... quizás, porque la primera vez que crucé el umbral de su enorme puerta principal fue para estudiar aquí, con seis años. Todos los colegios, como todas las familias, son únicos a su manera. En la lógica interna de las relaciones de todo claustro, las exageraciones y los conflictos cobran un sentido único de singularidad. Mi colegio no es una excepción: doce interinos el curso pasado, dos prejubilaciones con jornadas de horas colgando en el draconiano cuadro de los horarios, profesores hartos de sus alumnos, tutores fascinados y defensores apasionados de su grupo de referencia y un grupúsculo de irreductibles motivados que me acompañan.
            El pasado curso constituimos un grupo de seguimiento de gestiones en un modelo de calidad y para renovar la oferta de formación del profesorado. Al final de aquellos encuentros decidimos que entre otras cosas, era tiempo de renovar el proyecto educativo de nuestro centro y así me encuentro hoy, cumpliendo otro objetivo con retraso y en pleno mayo, organizando una reunión con el jefe de estudios y algún profesor para redactar misión, visión y valores. El orientador se ha encargado de ir al ayuntamiento y navegar por internet para recopilar nueva información de la zona, ¡el barrio ha cambiado muchos estos años! Sobre las concreciones curriculares ya hablaremos, introduciremos algún cambio con el nuevo jaleo de las competencias... Creo que para vacaciones estará todo redactado. Estamos con auditorías y bilingüismo, más no se puede hacer, copy+paste y a trabajar, no hace falta involucrar al profesorado en esto. Hoy he recibido el consejo de un compañero acerca de una publicación que sirve como herramienta para involucrar al claustro en el proceso de renovación del PEC. Me lo puedo descargar desde esta página web: http://www.escuelascatolicas.es/publicaciones/GRATUITAS/PEI_web.pdf ¡Voy a echarlo un vistazo!


            ¿Por qué renovar el Proyecto Educativo de mi centro?

1.   No somos escuelas aisladas, somos plataformas educativas conectadas a nuestra ciudad y al mundo a través de un proyecto educativo.
            En el mundo en que vivimos, toda economía está conectada con el resto, todos estamos vinculados con los demás de muchas formas, financiera, social, política y también, en nuestras instituciones educativas. Hoy no se entiende el trabajo de modo individual, como escuelas cerradas y únicas: el mundo global en el que vivimos nos llama a colaborar y crecer juntos como escuelas vivas e incardinadas en el proyecto de una institución que construimos, a crear puentes que refuercen la tarea que realizamos. No somos un único colegio, somos una red de instituciones, una plataforma institucional educativa que debe rentabilizar al máximo su proyecto y sus recursos físicos y humanos.
2.   Sólo la participación de todos los profesores del centro garantizará la comprensión del proyecto educativo y de las decisiones que se asumen.
            Los centros están llamados al desarrollo de una red de relaciones, que no son externas sino internas, ya que forman parte de una misma institución y a la combinación de conocimientos, la ruptura de fronteras entre departamentos, sedes, centros.... La habilidad de romper fronteras organizativas y operativizar nuevas formas de funcionamiento es crítica.
            La primera revolución industria mejoró la máquina de vapor a mediados de los años 1770, pero no produjo cambios sociales y económicos hasta la invención de la línea férrea en 1829... De igual modo, la invención de los ordenadores a mediados de los años 1940, se vio 40 años más tarde, con la expansión de Internet en la década de 1990, que inició la revolución de la información para lograr grandes cambios económicos y sociales. Estamos llamados a la comunicación. La innovación no se nutre del almacenamiento del conocimiento, sino de su circulación permanente. Estamos llamados a crear redes de centros. La evolución de nuestras instituciones pasa por compartir y comunicarse. Necesitamos comunidades educativas institucionales.
3.   El proyecto final redactado es importante, pero aún lo es más el proceso de transformación y renovación que viven los colegios durante su creación.
            Ninguna institución es mejor que la suma de los equipos que la componen. El diseño de la organización y la forma de funcionamiento de una institución educativa afectan de forma directa a su capacidad de transformación del mundo y educación para el mundo, ambivalencia y paradoja latente en todo carisma cristiano. La columna central de la mejora en las escuelas son los procesos organizativos plasmados en un proyecto institucional, que configura unas líneas clave y crea la cultura organizativa propia de cada entidad. En realidad, la causa de los cambios significativos y reales en los colegios es la participación de los equipos directivos y de los profesores, el camino de redacción del proyecto y, no tanto el punto de llegada, es decir, el producto final. La transformación nace del camino de formación para la redacción, de la vivencia participativa de cada apartado; el proyecto final redactado es, al mismo tiempo, guía de la institución y germen del cambio.




  Una nueva herramienta viva a nuestra disposición.
        
    Por todo esto, esta propuesta de renovación del PEC es más que una publicación. En primer lugar, desde el liderazgo del equipo directivo, el PEC se entiende como una metodología específica, como una herramienta de trabajo a partir de la cual, de forma participada y con objeto de generar un proceso de creación del proyecto educativo, conseguimos impulsar transformaciones reales en la vida diaria de los centros, a través del proceso formativo y de redacción. Para ello, cada capítulo del documento contiene un apartado teórico, un ejemplo de redacción, una sección de bibliografía y herramientas recomendadas y una plantilla de trabajo, para la generación de ideas y participación en la redacción. En este caso, se trata de un camino específico de formación para la generación y gestión del cambio.
            En segundo lugar, el PEC es más que nuevo plan o una recopilación de buenas intenciones. El PEC es una carpeta integradora de documentos de diversa naturaleza, origen, ámbito y vigencia, que incorpora capítulos tan diferentes como las programaciones, pero que al mismo tiempo, comparte una estructura propia. De este modo, en la elaboración coordinada de un documento, logramos integrar el trabajo de cada uno de los departamentos y equipos del centro. No se trata de hacer tantos proyectos nuevos cada año como equipos de profesores motivados o departamentos tenga nuestro centro, sino de coordinar la globalidad histórica, desarrollada y compartida que supone el PEC con las especifidades propias de cada centro. El PEC permite coordinar y organizar el centro maximizando el rendimiento del trabajo conjunto, al tiempo que fomenta la actuación y la comprensión de las realidades locales. Por lo tanto, se compone de:
a.    El carácter propio que define el propósito de nuestra misión, visión y valores que dirige y propone el horizonte hacia donde caminamos, nuestro sueño institucional, la misión que tiene en la sociedad y los valores que funcionan como motores de la convivencia.
b.   El análisis y lectura del contexto que comprende tanto aspectos culturales, como estrictamente religiosos, sociales, educativos, sociológicos o físicos; tanto al entorno como a la evaluación de la propia institución y de los centros de los que es titular y  tanto al entorno más próximo, como al entorno global.
c.    Las líneas estratégicas que seleccionan entre una multiplicidad de opciones aquellas que siendo viables son, a la vez, las más relevantes para el cumplimiento aquí, y en un próximo futuro, de los objetivos del carácter propio. A su vez estas líneas se concretarán en los planes.
d.   Los planes y programaciones son de dos tipos, planes “de liderazgo y gestión” y “educativos”. El plan es un instrumento de desarrollo y puesta en práctica de aspectos específicos de las opciones estratégicas adoptadas por la institución titular o el centro.
e.    Las Concreciones curriculares que tienen como fuentes fundamentales el currículo y las normas de ordenación aprobados por la Comunidad autónoma y los documentos institucionales o del Centro que determinan la orientación y sentido de la acción educativa.
            
          El PEI, tal como lo abordamos, es un hito más en un proceso de respuesta de los centros a los nuevos retos que tienen planteados y que muestra un dinamismo creciente de las instituciones, que se expresa en la redefinición de la titularidad y de su modelo organizativo; en la profundización en iniciativas estratégicas y en la búsqueda y potenciación de las mejores prácticas fortaleciendo el trabajo en común y la participación de los centros, que salvaguarda la singularidad de cada uno de ellos, al tiempo que huye del aislamiento y de la multiplicación de procesos coincidentes.

miércoles, 27 de abril de 2011

píldora 20: aprendizaje inteligente, lectura recomendada

            Miguel ojeó su agenda, la semana se le antojaba trepidante. Sin duda era un lunes cualquiera, un lunes como todos esos lunes que sus compañeros del equipo de fútbol maldecían. Pero era distinto para Miguel, en su quehacer diario en el centro, no había un lunes malo, ni un martes aburrido, ni un miércoles soporífero, ni un jueves tedioso, ni un viernes pesado. Miguel conocía martes interesantes, miércoles duros, jueves trabajados y viernes inspiradores. Los lunes eran otra cosa, los lunes eran, cuando menos, desafiantes.
            En la agenda y bien subrayadas en rojo, se encontraban las tareas que tenían que repartir y adjudicar a cada uno de los miembros del equipo para la planificación del nuevo museo de la ciudad. Con motivo de la adjudicación de unos terrenos dedicados a la edificación pública, el ayuntamiento había organizado un concurso con objeto de convertir la ciudad en un referente del arte contemporáneo actual, relacionándola con la tradición propia de su desarrollo artístico en la historia e incardinándola en la idiosincrasia de su cultura y geografía únicas. El equipo de Miguel competía con otros grupos por ofrecer el mejor programa de exposiciones y el estudio de diferentes líneas de proyecto para la divulgación artística y cultural del museo.
            En la convocatoria del proyecto, los encargados les presentaron los planes del edificio, las salas de que disponían, los espacios abiertos, los centros de restauración y otros puntos de venta y comercio. En palabras de los organizadores del concurso se trataba de: “un gran proyecto de divulgación que requería de un profundo análisis de las principales corrientes artísticas del siglo XX, el conocimiento de la historia y evolución laboral, económica y social de la zona y los caminos de encuentro que podían dibujarse entre ambas, materializados en la coordinación de los proyectos y las exposiciones de un espacio arquitectónico único”. En lo referente al análisis artístico e histórico, estos puntos debían de entregarse en un pequeño dossier, al que se acompañaba con un portfolio que ilustrase el desarrollo y la evolución del trabajo y del concepto global para el museo, bien fechados y señalando el reparto de tareas y funciones en el equipo. Además, por otro lado se evaluaba la claridad y creatividad el día de la exposición con una escala que se conocía de antemano.
            Miguel y sus compañeros se pusieron manos a la obra en su aula, no disponían de mucho tiempo, a las once tenían la asignatura de Comunicación, después “Reli” y por la tarde Tutoría y Física. Sí, “Reli” y Tutoría y Física y “Mates”... y todas las asignaturas propias de un colegio, porque Miguel no trabaja para ninguna empresa de diseño y comunicación, sino que está estudiando en un colegio, un centro vanguardista que ha entendido qué significa innovar y ser escuela en el siglo XXI.



      En el pasado, el Colegio Monserrat fue un colegio como cualquier otro. Fundado en 1926, es un centro educativo concertado de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret. Este libro narra la historia de este peculiar colegio de Barcelona, que se ha convertido en un referente pedagógico en la vanguardia de la educación española. Si quisiéramos acabar de una vez por todas con el fracaso escolar de nuestro sistema educativo, la primera medida eficaz sería que todo claustro de toda escuela en España, leyera y comentara en grupo las vivencias y los métodos que se narran en este material imprescindible.
Es un verdadero regalo que este libro esté impreso y podamos ser partícipes en la lectura de la revolución narrada que ha hecho que un centro educativo, un día como cualquier otro, se convierta en un lugar mágico pero real; donde se aprende construyendo, pero con normalidad; con metodología innovadora, pero que ha dejado de ser nueva por su manejo cotidiano; donde los profesores innovan y crecen, pero no dejan de investigar nuevos caminos; donde la evaluación es muy dura, pero los alumnos la comparten y son el centro del proceso en todo momento; donde la educación del siglo XXI se ha encarnado para mostrarnos que el cambio es posible, pero desde la más sensata y honda humildad.

lunes, 28 de marzo de 2011

píldora 18: ¿cómo abrir nuestras escuelas al conocimento y la innovación?

            El siglo XV fue un tiempo de efervescencia creativa en la historia de nuestra civilización. En plena etapa renacentista se inventaron los primeros planos de los muy futuros helicópteros y aparatos voladores, se concibió el dibujo en perspectiva con la introducción de un nuevo eje en la estructura plana, añadiendo profundidad a los bocetos y esquemas arquitectónicos, se popularizó la construcción del primer modelo de imprenta de Gutenberg y con ella, la impresión -casi ni me atrevo a decir edición- de más de un libro al mes ¡rapidez y modenidad renacentistas! Con estas y otras maravillas de la invención humana el conocimiento dio sus primeros pasos haciéndose más popular, más accesible, más cercano a las personas. Sin embargo, un siglo después y en la misma imprenta creada en el taller de Gutenberg, Maquiavelo publicó El Príncipe donde declaraba que “no hay nada más difícil de llevar a cabo, nada cuyo éxito sea más dudoso, nada más difícil de manejar; que el hecho de iniciar un nuevo orden de cosas. El reformador tiene enemigos en todos aquellos beneficiados por el viejo orden y solo tibios defensores por aquellos que obtendrían beneficios por el nuevo orden”. Los seres humanos somos paradójicos por naturaleza.
            Para muchos historiadores, en la actualidad nos encontramos ante un nuevo florecer innovador y de corte renacentista. Cada vez sabemos más sobre el funcionamiento del cerebro, o sobre las emociones y la concentración; estamos conectados con el mundo entero a tan sólo un “click” de distancia y tenemos acceso a una cantidad ingente de información en red. Estos cambios, por citar los fundamentales, están presentes en el día a día, modificando nuestras relaciones y la forma en que pensamos o el modo en que aprendemos. Sin embargo, hoy igual que en el pasado, existen “Maquiavelos” que aprovechándose de los medios que critican, difunden mensajes contradictorios. En mayor o menor medida, todos somos conscientes de que vivimos en un mundo gobernado por la sensación de cambio, nacido en la velocidad de las invenciones que nos abruman. Esta sensación de incertidumbre, como el mareo que produce el vértigo en los rascacielos, está produciendo un claro desencanto por el progreso; un desencanto hacia la innovación que se reproduce en muchas instituciones, entre ellas, la escuela. Los “Maquiavelos” del presente aturdidos por el vértigo del progreso, relacionan la rapidez de los cambios que los desbordan en el entorno con el miedo al cambio en ellos mismos y en las instituciones. La adaptación y la versatilidad, es decir, la respuesta ante el cambio, son probablemente, los elementos más importantes que los líderes deben impulsar en su organización. El desafío de saber adaptar las instituciones a estos ritmos es crucial, sobre todo cuando se trata de la escuela donde se está educando el futuro que nos espera a todos.
            En una entrevista reciente, Amin Maalof ha declarado que "las perturbaciones que sufrimos ahora son efecto de un agotamiento cultural y civilizatorio en que vivíamos". Al mismo tiempo, Edgar Morin ha introducido dos factores cruciales en esta línea. Un primer factor se denomina "revelador" y el otro "realizador". Por el primero asistimos a una realidad que no conocíamos previamente, por el segundo se desencadena "un movimiento de fuerzas y no únicamente de descomposición, desorganización y destrucción sino fuerzas de transformación que propician el momento decisivo para la innovación, la construcción y las invenciones". Cuando todo cambia es preciso aprender a desaprender. La escuela es la primera institución y organización social que recibe al ser humano. Las escuelas somos las principales instituciones creadores de humanidad. Somos los creadores del futuro. Todo lo que pase en el futuro está pasando hoy en nuestras aulas. Pensemos en el futuro, en la sociedad en la que van a crecer nuestros alumnos. Necesitamos preparar a los alumnos para el mundo en que van a vivir y ese mundo se inicia en la organización de nuestras instituciones. El cómo organizamos y planificamos la estructura de nuestros centros educativos es la esencia de nuestra institución que emana de nuestro proyecto educativo como centro. Cómo nos organizamos es un reflejo de cómo somos. ¿Qué fuerzas de la innovación, el progreso y el cambio están afectando al modo en que organizamos nuestros centros? Una de ellas irremediablemente rápida es la revolución de la información. Casi todo el mundo está seguro de que se está llevando a cabo con una rapidez sin precedentes y que sus efectos serán más radicales que todo lo que ha pasado antes. Tanto en su velocidad como en sus efectos, la revolución de la información misteriosamente, se parece a sus dos predecesores... Paseémonos por el albor de un par de siglos después al Renacimiento. En la primera revolución industrial, James Watt mejoró la máquina de vapor a mediados de los años 1770, pero este progreso no produjo muchos cambios sociales y económicos hasta la invención de la línea férrea en 1829. De igual modo, la invención de los ordenadores a mediados de los años 1940, se vio 40 años más tarde, con la expansión de Internet en la década de 1990, que inició la revolución de la información para lograr grandes cambios económicos y sociales. Estamos llamados a la comunicación. Las nuevas tecnologías son tecnologías de la información y la comunicación. Mediante las relaciones interpersonales e institucionales entre los centros educativos, las escuelas se socializan, intercambian información, experiencias y vivencias, aúnan fuerzas y fluyen transformándose en una gran plataforma de conocimiento formalizado que mejora el conjunto de la institución. Y es así como se produce la innovación, cuando el conocimiento circula, se intercambia y se combina. La innovación no se nutre del almacenamiento del conocimiento, sino de su circulación permanente. Estamos llamados a crear redes de centros. La evolución de nuestras instituciones pasa por compartir y comunicarse. Necesitamos comunidades educativas.





            En el mundo, toda economía está conectada con el resto, todos estamos vinculados en redes de muchas formas, también financieramente, a otras personas y lugares que puede que no visitemos nunca. El futuro está en la Red y en compartir en red. No hay conocimiento complejo sin la red de redes, no hay superación del estadio en que se halla el mundo global sin la globalización de las interconexiones, no hay avance en el conocimiento sin relación entre ciencias. Hoy no se entiende el trabajo de modo individual: el mundo global en el que vivimos nos llama a colaborar, por un lado, con otras instituciones, a crear puentes que refuercen la tarea que realizamos. La gestión de la innovación educativa hoy, es un proceso, en primer lugar, organizativo y esta organización se materializa en la experiencia y relaciones entre centros. Los ladrillos de estas relaciones entre centros son, a su vez, las relaciones entre los equipos directivos, los equipos de titularidad y los educadores. Ninguna institución es mejor que la suma de los profesores o de los equipos directivos que la componen y de hecho, en muchas ocasiones, el colectivo es más inteligente y garantiza con mayor probabilidad el éxito, que el trabajo o las ideas de la persona más inteligente del grupo. El diseño de la organización y la forma de funcionamiento de una institución educativa afectan de forma directa a su capacidad de innovación, por eso la columna central de la mejora en las escuelas son los procesos organizativos plasmados en un proyecto educativo que configure unas líneas clave y cree la cultura organizativa propia de cada institución; porque lo que cuenta es el camino y la participación directa de los equipos directivos y de los profesores, y no tanto el punto de llegada; en este sentido, la cultura organizativa tiene una importancia extraordinaria.
            Finalmente, las instituciones educativas innovan ampliando su base de conocimiento y desplegándola en nuevas direcciones. Esto supone probar y atreverse además de crear internamente las condiciones que favorezcan el aprendizaje de los individuos. Los centros educativos sólo pueden mejorar en la medida que lo hagan sus profesores y esto sólo ocurre si creamos las condiciones institucionales idóneas para favorecer lazos y sentido a la carrera docente y a la pertenencia a nuestros centros. Estoy convencido de que en nuestras escuelas tenemos profesores que quieren hablar y exponer sus descubrimientos y experiencias, en definitiva, crecer y compartir sus vivencias. La formación de los profesores debe centrarse en habilidades prácticas; emigrando de la enseñanza teórica al desarrollo de competencias bajo el apoyo de los equipos directivos que pueden realizar incluso, las funciones de “coaches” en jornadas y en el aula. La creación de una red de centros nos permite crear un modelo de apoyo y asesoramiento en lo profesional al profesorado, la red y los equipos directivos dotan de sentido el término de carrera docente y la creación de modelos de supervisión, apoyo y coaching entre profesores y los formadores de los formadores.

viernes, 25 de febrero de 2011

píldora 16: menú degustación (para principiantes) en la educación 2.0 del profesorado

El mundo de hoy está lleno de buenas noticias, sólo es necesario encontrarlas. Vivimos un momento histórico donde la disposición de la información en Internet es interminable. Todo al alcance de todos, una pantalla y un ratón no hacen distinción alguna, nos encontramos con igualdad de oportunidades ante su reinado. Para muchos autores este fenómeno produce un efecto desolador. Ante una avalancha intangible e inabarcable de recursos, se acelera el fenómeno de la desinformación, incluso, el de la “infoxicación”. Pero lo cierto es que nunca antes en la historia el ser humano había tenido a su disposición tal cantidad de recursos a su alcance, sin embargo, ¿dónde encontrar los que necesito?
Si la vida real la constituyen los átomos, partículas de protones, electrones y neutrones, nuestras pantallas explotan de Kilobytes, Megabytes y octetos, término recién aprobado por la RAE para definir a los átomos virtuales: los bytes. Un byte en la pantalla equivale al espacio de una letra, 10 bytes son su nombre y apellidos, 100 bytes son una de estas frases, 1 kilobyte el texto de esta entrada, 100 kilobytes, la foto que lo acompaña, 1 Megabyte, su novela favorita y 1 Gigabyte es una furgoneta llena de páginas de texto… Un Terabyte, un  Petabyte y un Exabyt no son nombres de chucherías navideñas, sino unidades de medición y representación de la información.
La información es texto en la www.wikipedia.com , la información son libros gratuitos con la licencia de common senses en www.infonomia.com/articulo/libros/6151 , donde filósofos e ingenieros contemporáneos nos explican el significado del término “infoxicación” y nos dejan descargar e imprimir su obra gratuitamente, la información son documentales educativos en http://vimeo.com/channels/documentaryfilm o en www.youtube.com/edu , la información son todos los podcasts de la programación de http://www.rtve.es/podcast/  para escuchar dónde y como quieras; la información es también basura, bazofia y chascarrillo, tú elijes lo que es “tu” información. ¿Qué bytes quieres consumir? Elije tu propio menú de información, una dieta rica y equilibrada ante la pantalla es tan necesaria como una alimentación saludable y una buena dosis de deporte semanal.
No me iré a correr contigo, pero sí me apetece invitarte a almorzar. Si eres principiante en este restaurante no te preocupes, te ofrezco el Menú degustación para tu formación a precio de ganga, sólo te llevará quince minutos por plato, en versión original, con subtítulos en español y preparado por los mejores chefs del mundo en primicia.

- Entrantes:
Creatividad flameada y reducida con aguardiente de escolarización, por Sir Ken Robinson


Suave ensalada de talento infantil pretencioso y agudo, ideal para platos cargados de contenido, por Adora Svitak




- Primeros:
Sopa hindú de motivación y autoaprendizaje, especialmente picante, por Sugata Mitra.



Pasta OneLaptopPerChild, tan increíble que no lo creerá posible, por Nicholas Negroponte.




- Segundos:
Entrecot de contenidos curriculares con guarnición caliente de ideas, sólo para bien hambrientos, por Alan Kay.



Merluza matemática al horno computerizada, por Conrad Wolfram.



- Postres:
Barra libre de tartas a cargo de las Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret, postres como sólo las monjas saben hornear en www.think1.tv Elija su favorito, hay cientos.



         
¡Qué aproveche! 

El médico recomienda: No te olvides de tomar tu píldora diaria de pedagogía para crecer en innovación personal y profesional.